La propiedad fue reformada a nivel estructural por el constructor Josep López Soler (Can Riereta, s.l.)l: pavimentos, balconeras, escaleras… en definitiva, el continente. Mi labor en este proyecto consistió en amueblar y vestir el espacio, transformándolo en un lugar acogedor. El recibidor, el comedor y el salón eran inicialmente un espacio diáfano y abierto. La primera intervención fue dividir y definir las distintas áreas. Para ello, optamos por una cristalera con cuarterones que separase el recibidor, aportando privacidad sin perder la luz natural. De este modo, al reducir ligeramente el tamaño del espacio, conseguimos hacerlo mucho más acogedor.

A continuación, creamos diferentes zonas dentro del mismo ambiente, diferenciándose mediante elementos como alfombras. Así, por ejemplo, surgió un rincón de lectura frente a la chimenea, un lugar perfecto para relajarse.La familia que habita este hogar disfruta de una vida social activa y recibe a menudo invitados, por lo que era fundamental crear espacios con suficientes plazas.

El reto era hacerlo sin perder la sensación de fluidez del espacio. La solución fue un comedor de 6 plazas ampliable cómodamente, y un salón con capacidad para entre 8 y 10 personas.